Las mascotas forman parte importante de muchas familias, por lo que cuando ocurre un problema durante una atención veterinaria, las consecuencias pueden ser especialmente preocupantes. Sin embargo, muchas personas desconocen que los servicios veterinarios también están sujetos a obligaciones legales frente a quienes los contratan.
Las clínicas y centros veterinarios son proveedores de servicios y, por lo tanto, deben respetar los derechos establecidos en la Ley N° 19.496 sobre Protección de los Derechos de los Consumidores. En esta Pregunta Frecuente de ODECU te explicamos qué información debe entregarte un centro veterinario, qué ocurre cuando se realizan procedimientos sin autorización y qué acciones puedes ejercer frente a una atención deficiente.
En esta Pregunta Frecuente de ODECU te explicamos qué derechos tienes como persona consumidora frente a servicios veterinarios deficientes, qué información y autorización debe solicitar una clínica antes de realizar procedimientos, cómo respaldar adecuadamente tu reclamo y qué acciones puedes ejercer si una atención afecta la salud o el bienestar de tu mascota.
¿Puede una clínica veterinaria realizar procedimientos sin mi autorización?
No. Antes de efectuar exámenes, tratamientos, cirugías u otros procedimientos, el centro veterinario debe informar adecuadamente al dueño o responsable de la mascota sobre la naturaleza de la intervención, sus riesgos, costos y alternativas disponibles. Esta información es fundamental para que la persona pueda tomar una decisión libre e informada.
Si la clínica realiza procedimientos sin autorización expresa, ya sea verbal o escrita, o cobra prestaciones que no fueron previamente informadas o aceptadas, podría estar vulnerando los derechos del consumidor. La autorización previa constituye un elemento esencial en la contratación de este tipo de servicios.
¿Qué ocurre si el tratamiento empeora la condición de mi mascota?
No todo resultado desfavorable implica automáticamente una infracción. Sin embargo, cuando el servicio es prestado de manera deficiente, negligente o sin la diligencia profesional que razonablemente puede esperarse, el consumidor tiene derecho a exigir que se reparen los perjuicios ocasionados.
Dependiendo de las circunstancias, esto puede incluir la corrección del servicio, una rebaja en el precio cobrado o una indemnización por los daños sufridos. También pueden considerarse los gastos adicionales que la persona haya debido asumir para continuar o corregir el tratamiento en otro establecimiento veterinario.
¿Qué puedo hacer si considero que mis derechos fueron vulnerados?
Si enfrentas una situación de este tipo, es importante reunir y conservar toda la documentación disponible. Presupuestos, boletas, fichas clínicas, indicaciones médicas, correos electrónicos, mensajes y fotografías del estado de la mascota pueden transformarse en antecedentes relevantes para respaldar un eventual reclamo.
Con esta información puedes presentar un reclamo directamente ante el establecimiento, acudir al SERNAC para buscar una solución o presentar una acción ante el Juzgado de Policía Local correspondiente.
Si una clínica veterinaria realiza procedimientos sin tu autorización, te cobra prestaciones no informadas, niega información relevante sobre la atención o no responde adecuadamente frente a los perjuicios ocasionados, contáctanos a nuestro Servicio de Atención al Consumidor (SAC).
